Mientras descubríamos el sexo,
ignorando lo que sucedería luego,
después de la prepa,
henos aquí atravesando girasoles,
bucaneros natos,
vámonos lejos
de la realidad,
de las casas de interés social.
¿Dónde has estado?
¿Sentaste cabeza?
¿Qué precio has pagado?
¿Qué se siente?
¿Vives todavía en provincia?
¿Piensas cada tanto en las ranas?
La última vez te vi cambiado,
bebías un amaro en la barra del bar,
porque el tiempo se nos escapa
pero la huella del tiempo se queda.
En las noches de verano y negras,
sólo luciérnagas guiándonos en la oscuridad,
hace una era.
La cruel pesca de las ranas
en una laguna usada para el riego,
tú y yo,
hermano mío,
con los ganchos y con la lámpara.
¿Dónde has estado?
¿Sentaste cabeza?
¿Qué precio has pagado?
¿Qué se siente?
¿Vives todavía en provincia?
¿Piensas cada tanto en las ranas?
La última vez te vi cambiado,
bebías un amaro en la barra del bar,
porque el tiempo se nos escapa
pero la huella del tiempo se queda.
Pero quiero inmortalizarte y recordarte así,
con las chanclas y el valor de Yanez,
y llevaré muriendo esa alegría corsaria conmigo.
Yo, mientras tanto, me fui.
Si quieres, te traicioné.
Qué cosa me da;
la alberca de un agroturismo
cubrió a las ranas.
La última vez que te saludé
después me escapé al baño del bar
y lloré por el tiempo que se fuga
y por lo que se queda.