Oy, María,
te amo.
Oy, María,
te quiero.
Oy, María,
te amo.
Oy, María,
te quiero.
Es una canción de amor,
me sale del corazón
con ardor, candor,
estilo cantautor,
querido escuchador.
La canto con calor
desgarrador.
Un mix entre Masini y Cocciante.
Y consciente
de que serenatas han ya escrito tantas
y tantos, con sentimientos e intenciones
diversos
con llanto,
lamentos,
acordes
conmovedores.
¿Recuerdas?
Escribieron una para Francesca
que no se encontraba;
para Giulia que era valiente;
para Silvia que ignoraba
que Luca se picaba;
para Anna que sabía hacer el amor;
para Gianna, Gianna, Gianna que tenía
un cocodrilo y un doctor;
a Marinella que voló sobre una estrella
allá arriba, y qué lata había dado
Lisa de los ojos azules;
así luego señora Lia,
y gorrioncillo, no te vayas.
He aquí la mía, dedicada a la María.
Recuerdo cuando la conocí
en el parque hace ya siete años,
vestida de verde con ese
perfume bueno suyo.
Estaba con un amigo
que me dijo:
"¿Me la guardas?
Tengo que ir al aeropuerto
y ella no se lleva muy bien con los perros".
No hay problema, confía en mí,
que mientras tú vas, forjamos unas dos pláticas.
Incluso si por aquel entonces era
poco más que un bebé,
corrí a mi casa con la María
a hacerme un té.
Oy, María,
te amo.
Oy, María,
te quiero.
Oy, María,
te amo.
Oy, María,
te quiero.
María, María
María, María
María, María
María, María
Con la María hice el té
y la besé.
Primero la conquisté
con na pipa Perugina
de la mañana a la tarde
estuvimos junto.
Y estaba demasiado bien,
si bien me dio un hambre inmensa,
de tiburón.
Me hice ocho panini con salami
y una caserola
de pasta al pesto.
Por lo demás,
después de haber comido
María se besa con más gusto.
Me dormí después
hacia la noche.
Me desperté y ya se había terminado,
terminado quién sabe dónde.
Quería regresar al parque, pero llovía.
Y ya mi corazón se arrugaba.
Desde entonces siempre la he buscado,
continuamente,
pero por desgracia está en problemas con la ley,
es fugitiva.
Y ciertas noches que me siento solo y cansado,
como Caruso, aclaro la voz
y entono un canto.
Oy, María,
te amo.
Oy, María,
te quiero.
Oy, María,
te amo.
Oy, María,
te quiero.
María que tiene Juana por segundo nombre,
la volví a ver el otro verano en la estación,
y con ella me fui a jalar.
Más que un corazón de nata,
era un corazón de canna.
Pero ya sabía que terminaría pronto,
no la dejan pasar por la aduana.
Y para María quedarse es un riesgo,
la buscan los puercos y los judas.
También trae pedos con la unidad financiera.
Pero comoquiera que sea,
he visto que algunos agentes de policía
pasan las tardes en compañía de María,
Es una condena, de mi vida es el drama.
¿Por qué no podemos ser yo,
María Juana y una cabaña?
Me queda sólo una canción
en mi corazón.
Las vacaciones las haré en Jamaica,
con mi María bella.
Espero y mientras tanto voto por Panella
y canto.
María, María
María, María
María, María
María, María
Oy, María,
te amo.
Oy, María,
te quiero.
Oy, María,
te amo.
Oy, María,
te quiero.