The Zen Circus – L’ultima casa accogliente (La última casa acogedora)

Tenía el camino por delante
pero el futuro a las espaldas.
Unos niños como padres,
el mar al lado, una herida abierta.
Entre sábanas de tierra demasiado solas, tú,
una botella de vino entre las piernas
y un camino que olvidar.
La bolsa llena de ramas secas
y ningunas ganas de volver a empezar.

Apareciste de la nada como este camión.
Un choque de frente te salva la vida,
a veces es necesario.
El agua entubada no ve las estrellas.
Las reencuentro todas sobre tu piel.
Dices que la música sirve
para hacer que se callen las personas.
Y nada, eres mi continente,
la última casa acogedora.

Elena
Qué tal
Nieva
En el alma
Elena
Yedra
Se trepa
Libre

Y si diciembre es el mes del final,
para nosotros es el principio, como Jesucristo.
En este bosque, dentro de esta casa, resucitaremos.
Y sobre la noche vuelve la calma.

Un cuarto lleno de espejos para vernos mejor.
El Coliseo saluda nuestro despertar.
Los gatos negros nos cuidarán.
Tú el macho, yo la hembra y sin sueño.
Un bajo deletreará el ritmo lento de nuestros suspiros.
Oh, nada, eres mi torrente,
la última casa acogedora.

Nadie me comprende, pero no es culpa mía
Yo qué puedo hacer, nadie me comprende
Nadie me comprende, pero no es culpa mía
Yo qué puedo hacer, nadie me comprende
Nadie me comprende, pero no es culpa mía
Yo qué puedo hacer, nadie me comprende
Pero no es culpa mía, yo qué puedo hacer
Pero no es culpa mía, pero no es culpa mía

Y si diciembre es el mes del final,
para nosotros es el principio, como Jesucristo.
En este bosque, dentro de esta casa, resucitaremos.
Y sobre la noche vuelve la calma.
The Zen Circus • 9 canciones

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