Esta es por cuando
te hice daño
esa tarde
hace un año
con el cuchillo
en la bota.
Me metía
licores caducados
y anfetaminas,
para no dormir
bajo las luces.
Me gustabas, sabes,
Virginia.
Eran días
de vida dura,
me sonreías
sin piedad,
y no veías
que el miedo me
quitaba
la libertad
de no amar.
Y es por esta
pena de amor
que te lastimé
en una tarde histórica.
Era una dosis
mal cortada;
me molestaba
la humedad.
Pero conservaba
un cierto estilo.
Te miré con la
felicidad
irracional,
con la caricia
de la heroína
que me arrullaba.
¿Me perdonarás,
Virginia?
Y ahora te extraño, te lo juro,
sueño en las noches tus gritos
ah aah.
Tus costillas blancas desentonan
sobre las calcomanías pornográficas
pegadas por los otros encerrados
aquí conmigo.
Nos hace bien el instituto.
Amor, ¿dentro de cinco años a dónde iré?
¿Y tú quién serás
y quiénes seremos
nosotros
fuera del reformatorio?
Las vidas perdidas como alegría,
pasada para siempre como moda.
¿Qué es?
¿Qué nos vuelve prisioneros, ah?
Te despediste
de tus amigas,
era tu fin,
pequeña mía,
cuando te dije
"¿me reconoces?
Soy el que
no ríe nunca
en tu escuela".
Y dulcemente
te regalé
mi violencia,
mi instante de gloria.
Y ahora te extraño, te lo juro,
sueño en las noches tus gritos
ah aah.
Tus costillas blancas desentonan
sobre las calcomanías pornográficas
pegadas por los otros encerrados
aquí conmigo.
El instituto nos hace bien.
Amor, ¿dentro de cinco años a dónde iré?
¿Y tú quién serás
y quiénes seremos
nosotros
fuera del reformatorio?
Las vidas perdidas como alegría,
pasada para siempre como moda.
¿Qué es
lo que nos vuelve prisioneros, ah?