Esta es la historia
de uno de nosotros,
también él nacido
por casualidad
en la calle Gluck,
en una casa
fuera de la ciudad.
Gente tranquila
que trabajaba.
Allá donde había pasto
ahora hay
una ciudad.
¿Y esa casa en medio de lo verde ya
dónde estará?
Este chavo
de la calle Gluck
se divertía jugando conmigo.
Pero un día dijo
"me voy a la ciudad".
Y lo decía
mientras lloraba.
Yo le pregunto:
"amigo, ¿no estás contento?"
Finalmente vas a estar en la ciudad.
Allá encontrarás las cosas que no has
tenido aquí.
Podrás bañarte en casa
sin ir
abajo al patio.
Mi querido amigo, dijo,
aquí nací.
En esta calle
ahora dejo mi corazón.
Pero cómo es que no lo entiendes,
es una fortuna para ustedes que se quedan
a pies descalzos jugando en los llanos,
mientras allá en el centro
yo respiro el cemento.
Pero habrá un día
que regresaré
de nuevo aquí.
Y escucharé al amigo tren que
silba así "uah, uah".
Pasan lo años.
Pero ocho son largos.
Sin embargo,
ese chavo hizo camino.
Pero no se olvida
de su primera casa.
Ahora con dinero
él puede comprarla.
Regresa y no encuentra
a los amigos que tenía.
Sólo casas sobre casas,
chapopote y cemento.
Allá donde había pasto ahora hay
una ciudad, ah.
¿Y esa casa en medio de lo verde ya
dónde estará, ah?
No sé, no sé
por qué siguen
construyendo
casas.
Y no dejan pasto,
no dejan pasto,
no dejan pasto,
no dejan pasto.
Y no.
Si seguimos así
quién sabe
cómo terminará,
quién sabe,
quién sabe
cómo se le va a hacer.