Yo, que no tengo días que desperdiciar, sé
los dulces lugares adonde ir, iré
al parque a pasear un poco,
que no tengo perros que cuidar, tengo
de verdad pocas necesidades.
Al museo de historia natural vas
a dar la vuelta a las salas, sabes
lo que conviene visitar, problemas
para no dejarse hipnotizar por los
mundos lejanos.
En el diorama el tiempo no nos puede hacer daño,
no hay antes y no hay después,
sólo el culmen de vidas singulares,
la ilusión de que no se pudrirán nunca.
Hija mía, te pido el mundo y me lo das.
Niña mía, te caso en la iglesia, lo verás.
Vida mía, hago lo posible por nosotros.
Miras detrás del vidrio con la boca abierta,
afuera llueve, el día muere,
pero lo descubriremos después.
En un bosque siberiano, medio
empantanada en la nieve, la
bestia feroz persigue al ciervo, está
a punto de pegar el salto y
ansía la garganta.
En el diorama el tiempo no nos puede hacer daño,
no hay antes y no hay después,
sólo el ápice de vidas singulares,
la ilusión de que no se pudrirán nunca.
Hija mía, te pido el mundo y me lo das.
Niña mía, te caso en la iglesia, lo verás.
Vida mía, hago lo posible por nosotros.
Miras detrás del vidrio con la boca abierta,
afuera llueve, el tiempo pasa,
nos daremos cuenta de ello después.